EL AHORRO ENERGÉTICO
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el 19% de la generación eléctrica mundial se destina a la iluminación.
Por ello, aumentar la eficiencia de los dispositivos lumínicos y reducir el consumo innecesario no sólo contribuye a disminuir la factura eléctrica, sino también a proteger el medio ambiente.
Esto se puede lograr por diferentes medios, y uno de ellos consiste en la renovación de las bombillas.
BOMBILLAS DE BAJO CONSUMO
El ahorro que suponen las bombillas de bajo consumo en la factura de la electricidad es realmente notorio. La vida útil de una bombilla de este tipo es mucho más larga que la de una bombilla convencional. Duran hasta 10 veces más.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que durante la vida útil de una bombilla de bajo consumo se puede reducir más de media tonelada el CO2 que arrojamos a la atmósfera, contribuyendo a cuidar el planeta.
Las bombillas de bajo consumo son ideales para zonas donde las luces suelen estar encendidas durante muchas horas.
BOMBILLAS DE LED
Las luces LED (Light Emision Diode, o diodo de emisión de luz) se conocen desde los años 60 y hoy en día se utilizan cada vez más, incluso en el hogar.
Estas bombillas tienen muchas ventajas: ocupan menos espacio, son más brillantes, pueden durar hasta 50 veces más y consumir hasta 10 veces menos, y su chip permite variar la intensidad y el color de la luz.
Además, no usan vidrio ni filamentos, por lo que son muy resistentes a la vibración; emiten poco calor; no necesitan calentamiento previo y no emiten ningún tipo de radiación infrarroja o ultravioleta.